¿Puede una empresa ser insolvente pero no estar en causa de disolución?

Para poder responder a esta cuestión es necesario que antes hagamos un breve resumen de lo que significa que una sociedad se encuentre en causa de disolución o que se encuentre en un estado de insolvencia.

La Ley de Sociedades de Capital, en su artículo 363, establece una serie de casos en los que una sociedad deberá disolverse, entre las que se encuentra:

Por pérdidas que dejen reducido el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social, a no ser que éste se aumente o se reduzca en la medida suficiente, y siempre que no sea procedente solicitar la declaración de concurso

Mientras que, el estado de insolvencia queda recogido en el artículo 2 del Texto Refundido de la Ley Concursal, de forma que:

Se encuentra en estado de insolvencia actual el deudor que no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles. Se encuentra en estado de insolvencia inminente el deudor que prevea que dentro de los tres meses siguientes no podrá cumplir regular y puntualmente sus obligaciones,”

Por lo tanto, pese a poder ser similares, son figuras muy diferentes, el estado de insolvencia debería ser un estado “temporal” en el que una sociedad está pasando por un momento en el que tiene problemas de liquidez para hacer frente a sus obligaciones. Por poner un ejemplo según expertos financieros, el banco Silicon Valley entró en un estado de insolvencia cuando todos sus clientes fueron a retirar sus depósitos del banco y no tenía liquidez suficiente para hacer frente a las demandas de sus clientes, puede que si hubiera contado con la liquidez suficiente no hubiera acabado en quiebra.

En cambio, la causa legal de disolución va más allá de una mera insolvencia que puede ser reversible, si se coge a tiempo. En el caso de la causa legal de disolución la sociedad ha ido acumulando pérdidas año tras año de tal forma que se ha ido reduciendo su patrimonio neto (diferencia entre los elementos del activo (bienes y derechos) y del pasivo (conjunto de obligaciones) por debajo de la mitad del capital social. Siguiendo con los ejemplos, el grupo de sociedades de Thomas Cook, en su balance de situación provisional del primer semestre del año 2019, se desprendía que el patrimonio neto era de -1.345 millones de libras esterlinas.

Por lo tanto, es necesario saber diferenciar entre ambas figuras ya que no toda sociedad insolvente deberá disolverse pudiéndose recuperar de ese estado y continuar con su actividad en el tráfico mercantil.

Antoni Mut

Abogado

amut@monlexabogados.es

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