Despido laboral: cambios a la vista

Ya avisamos en un Post de principios de año, que una solución del Gobierno de Sánchez a la complejidad ambiente de nuestro país era producir normas cargadas de medidas sociales. Hasta ahora, ha priorizado normas de asentamiento en el poder, pero ya se atisban a la vista cambios con resonancia social para cubrir dicha estrategia.

Así, ciertas causas económicas eran argumentos plausibles para el despido empresarial. Por ejemplo , el artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores, regula el despido objetivo y literalmente dice: “Se entiende que concurren causas económicas cuando de los resultados de la empresa se desprenda una situación económica negativa, en casos tales como la existencia de pérdidas actuales o previstas, o la disminución persistente de su nivel de ingresos ordinarios o ventas. En todo caso, se entenderá que la disminución es persistente si durante tres trimestres consecutivos el nivel de ingresos ordinarios o ventas de cada trimestre es inferior registrado en el mismo trimestre del año anterior.”

La Vicepresidenta del Gobierno Sra. Díaz pretende reforzar las circunstancias por las que el empleado puede sentirse perjudicado por la empresa que le despide, porque ésta no alcanza los beneficios previstos. No porque tenga pérdidas, sino porque no obtiene los beneficios previstos.

Por eso, Diaz propone “adaptar la regulación española a las exigencias de la Carta Social Europea, que nos obliga a la introducción de un mecanismo que repare adecuadamente los daños causados a la persona despedida injustificadamente y que constituya una medida verdaderamente disuasoria para que despedir sin causa a un trabajador no les sea rentable a sus empleadores ( sic).

Afectar con criterios excesivamente ideológicos la complejidad del mundo empresarial como si estos fueran todos unos “explotadores” y que en su mayoría despiden por el gusto de despedir, es no entender nada del mundo actual de la empresa y de la economía de las sociedades y los países.

Culmina sus declaraciones literalmente la Sra. Díaz sobre el coste de despedir y sugiere que “sea verdaderamente disuasorio para las empresas. Tenemos que disuadirlas de cometer despidos que son injustificados. No lo podemos permitir. Y algo fundamental, que un despido no sea rentable” (dixit la Vicepresidenta)

Yo aplicaría a la ideología de fábrica, ciertas dosis de simple lógica aristotélica : No se olvide Sra. Díaz que, sin empresas solventes económica y financieramente, no hay trabajo y sin trabajo, no hay trabajadores… ni sindicatos que valgan.

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Socio fundador y director jurídico de MONLEX, José Antonio es un abogado con amplia experiencia en asesoramiento legal a cadenas hoteleras y empresas turísticas a nivel nacional e internacional. Participa activamente en diversas asociaciones empresariales, contribuyendo al desarrollo del sector turístico.
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